A Hamlet Lima Quintana, Poeta y Revolucionario Argentino

Te fuiste poeta, rojo pájaro de vino rojo
volaste sin pedir permiso, nunca lo pedías.
Pero hoy, te hablo con la autoridad
que me da el ser miembro activo de la vida,
y te lo prohíbo.
Te prohíbo seguir con tu viaje, Lima Quintana.
Te prohíbo que nos dejes huérfanos de tu vos y de tu tinta.
Te prohíbo que mañana me falte la novedad de tu poesía.
Se que no vas a obedecerme Hamlet.
Por eso, y con la autoridad
que me da el ser miembro activo de la lágrima,
te nombro y te ordeno.
Te nombro embajador y te ordeno seguir volando.
Te nombro embajador de los pueblos de gesto antiguo,
embajador de la pluma y embajador del vino, del campo, de los caminos
de los ranchos, de la flor, del abuelo y de los niños.
Te nombro embajador.
Embajador del que nace y del que ha sido asesinado,
torturado,
desterrado.
Embajador.
Embajador del obrero, de la cacerola y del piquete,
embajador del ladrillo, la tenaza y el arado,
de la afonía y de la tos.
Embajador del linyera, embajador del maestro,
embajador del martillo y de la hoz.