Ando remontando madrugadas, sonrisas doradas, que vienen y van
me enciendo a la sombra del lucero,
pintando aguaceros, de paloma y pan.
y en una ronda de espuma, el sol y la luna,
parecen danzar.
Siento el aire acariciando nuevo, contándome un juego,
de alegría y paz.
y en el verde veo la ternura,
que abona dulzura, soñando cantar,
regresando en vino el llanto, en risa el espanto,
en vida el sangrar.
Viento fresco en la canción, mi antigua tierra al andar
y este camino hermanado, se ve agigantado, por la claridad
de ese sol que esta naciendo, que me esta diciendo,
que América va.
Una voz que baja enamorada, caribe y barbada,
del centro hacia el sur
y en los llanos va creciendo el fuego,
de un Bolívar nuevo, de trabajo y luz.
Y en la esperanza altiplana,
resurge el Aymara, su pasado azul.
Sigo andando por nuevos caminos, labrando un destino,
de montaña y mar.
Voy muriendo en el traidor certero,
y en mis compañeros, renazco al cantar;
a aquella estrella brillante, mi che comandante, mostrando el lugar
de esta victoria urgente, es mi continente, moreno y audaz.
Viento fresco en la canción, mi antigua tierra al andar
y este camino hermanado, se ve agigantado, por la claridad
de ese sol que esta naciendo, que me esta diciendo,
que América va.